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Raúl Flores es Licenciado en Turismo egresado de la Universidad Autónoma de México, como proceso de su formación profesional ha realizado diversos viajes con la finalidad de conocer, evaluar y promover el Turismo Mexicano, ha realizado prácticas en diversas áreas del Sector Turismo y actualmente se desempeña como Animador Turístico para la empresa Melia Hotels & Resorts

Sunday, October 2, 2011

EL PSICOANALISTA (reporte de lectura)

Como les había comentado,entraron a las cuentas bancarias del Dr. Ricky; por lo que pronto se dedicó a verificar sus cuentas bancarias. Notó que una cuenta no había sido intersectada por el señor R. El capital de la cuenta no era demasiado a decir verdad eran los ahorros para las vacaciones y equipo de jardinería, todo esto era el dinero con el que el podía contar. Realizó una llamada para verificar el estado de su cuenta y efectivamente aún conservaba dicho dinero. Pidió que le cerraran la cuenta y le liberaran un cheque con todo el dinero que tenia guardado, a lo que el banco acepto y le libero un cheque con la condición de que fuese el mismo a recoger el cheque al mismo banco.
Al otro día estaba ansioso por recibir el periódico; como saben anteriormente publico su acertijo en el Times ahora quería verificar la respuesta del señor R, pronto corrió a la puerta para recoger su periódico, se dirigió a la sección de anuncios pero solo encontró una felicitación de cumple años. Al no ver respuesta de su publicación avento el periódico al rincón de la cocina; pero alcanzo a ver unas letras rojas sobre el periódico.
Se le hizo extraño que alguien escribiera en color rojo en el periódico por lo que regreso para leer la nota y efectivamente era la respuesta de su escrito pero esta vez estaba escrito con tinta roja; no fue llenado en la imprenta, alguien escribió en su periódico. La nota decía:
Siguiendo la pista estás
al volver la vista atrás.
Veinte años sitúa cuándo,
y a mi madre estás buscando.
Saber su nombre es otro cantar,
así que una pista te voy a dar.
Te diré que, cuando la atendiste,
como señorita la conociste.
Y los días que se sucedieron,
sus labios jamás sonrieron.
Dejaste tus promesas sin cumplir.
Y la venganza de su hijo vas a sufrir.
El padre lejos, la madre fallecida:
por eso quiero acabar con tu vida.
Y será mejor que termine esta rima,
o el tiempo se te echará encima.

El dr. Ricky quedo pasmado, intentaba digerir todas las palabras de aquel acertijo; sabia que las pistas que le brindaban eran claras pero a la vez confusas. Necesitaba pensar adecuadamente.
Estuvo sentado por minutos que pronto se convirtieron en horas. Necesitaba interpretar el mensaje.
Pero de algo estaba seguro, como no fue impresión del periódico alguien lo alteró.
Llamó a la cadena de periódico para poder preguntar por el repartidor y saber quien hizo tal escrito. Al teléfono contestaron rápidamente pero no se trataba de quejas de reparto este era un asunto nuevo. Logró conseguir los datos del repartidor. Era un tal Ortíz. El doctor le hizo una serie de amenazas, sabía que podía ser buena información lo que consiguiera esta vez.
Ortíz le dio las características del tipo. Un señor de 30 años, parado fuera de una limusina negra, zapatos perfectamente lustrados y le ofreció 100 dolares por facilitarle el periódico del doctor por disque una felicitación.
De acuerdo a las características el Dr. sabía bien que se trataba del abogado; el famoso Merlin.
Pronto se dio cuenta de que ya era tarde y no había probado bocado alguno.
Se dirigió a la cocina pero no encontró comida. Decidió salir pero con el miedo de siempre de sentirse perseguido lo dudó, pero se decidió y lo hizo.
Se dirigió dos cuadras hacia abajo de su casa, un pequeño bar en el cual podía comer.
Entró y lo recibió amablemente una camarera a la cual le pidió una mesa, de preferencia en el rincón, tomó el menú y trato de simplificar los platillos que por lo regular suelen ser exagerados en el tipo de comida que se ofrece. De tomar pidió una copa de vino tinto y la camarera se fue, el supuso que a la cocina.
De pronto enfrente de el estaba Virgil ( la mujer sexy que estuvo en su apartamento ) llevaba dos copas de vino tinto. Vestía unos vaqueros desteñidos y una camiseta lila, y llevaba bajo el brazo un portafolios de piel color caoba. Dejó las bebidas un la mesa, aparto una silla y se sento frente a él. Alargó la mano y le arrebato el menú...
- Ya he pedido el especial para los dos- dijo con una sonrisita seductora- . La camarera tiene toda la razón: está de rechupete...



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